Evergrande y las incertidumbres del mercado inmobiliario chino: qué esperar tras la inyección de liquidez

Evergrande y las incertidumbres del mercado inmobiliario chino: qué esperar tras la inyección de liquidez
Cina 

En medio de un final de año agitado para la economía global, el Banco Central de China ha tomado una decisión audaz y significativa. Durante la Conferencia Central de Trabajo Económico, un evento anual trascendental que establece la dirección económica de la nación asiática para el próximo año, se esperaban directrices claras para enfrentar el creciente problema del acceso al crédito y la liquidez insuficiente que azota la economía china. Sin embargo, la conferencia concluyó sin brindar una hoja de ruta concreta para estos cruciales desafíos.

Ante un panorama marcado por señales económicas inquietantes como un mediocre nivel de nuevas hipotecas, el Banco Central de China se vio en la necesidad de actuar con determinación. En respuesta a la crisis, llevó a cabo una inyección de capital histórica, canalizando la sorprendente cifra de 112 mil millones de dólares hacia el sistema financiero. Esta medida constituye un hito dentro de la política económica reciente del país, que se había enfocado principalmente en impulsar reformas estructurales, evitando típicamente intervenciones de esta naturaleza.

La inyección de liquidez ha resonado en diversos sectores del sistema financiero, incluyendo la emisión de préstamos a un año y el otorgamiento de fondos a entidades financieras autorizadas, sobrepasando con creces el mero propósito de cubrir las deudas pendientes al cierre del mes.

Este paso sin precedentes envía una señal alarmante sobre las dificultades que enfrentan tanto el sector industrial como el comercio minorista. Se anticipa que los datos económicos que se publicarán esta semana puedan confirmar o, en el mejor de los casos, disipar la gravedad de estas preocupaciones. La decisión del Banco Central se vio motivada, en parte, por los datos desalentadores sobre las nuevas hipotecas en noviembre, que se situaron en solo 151.730 millones de dólares, una cifra que defraudó las expectativas y subrayó la gravedad de la situación.

El apoyo explícito al sector inmobiliario, aquejado por altos niveles de endeudamiento y embrollos legales que frenan el dinamismo del mercado, es evidente en las recientes medidas. La incertidumbre crece mientras la decisión sobre el futuro de Evergrande, si se reestructura o se declara en bancarrota, se pospone hasta el 29 de enero, contribuyendo a la sensación de inestabilidad económica en China.

Esta atmósfera de incertidumbre erosiona la confianza en el sistema económico del país, que lucha por sobreponerse al impacto de los confinamientos impuestos hace un año en ciudades clave como Shanghai y Beijing. Aunque estos fueron diseñados para estimular la economía, los desafíos actuales parecen ser de una magnitud distinta.

La reciente inyección de liquidez busca alinear las políticas económicas a nivel local, facilitando la adquisición de viviendas y abordando las rigideces del sector crediticio. Aún así, persiste la duda de si estas medidas constituirán una solución efectiva a los problemas más profundos de la economía china. La demanda internacional de bienes y servicios sigue siendo débil y los mecanismos para revitalizarla no están claros. Además, así la Reserva Federal de los Estados Unidos mantenga estables las tasas de interés, esto por sí solo no resolverá las dificultades económicas de China. El gigante asiático debe enfocarse en fomentar el consumo interno para estimular el crecimiento, una tarea que se antoja hercúlea.

El panorama económico de China se mantiene en constante cambio, plagado de complicaciones. Con un futuro incierto y una lista de retos económicos que continúa creciendo, el país se encuentra en un punto crucial donde cada decisión puede inclinar la balanza de su destino económico.